El sector retail se mantiene resiliente frente a un contexto internacional caracterizado por un crecimiento económico moderado y desigual, condicionado por tensiones geopolíticas, volatilidad financiera y divergencias entre economías avanzadas y emergentes. A ello se suma que, pese a una inflación más contenida en mercados como España, los consumidores adoptan decisiones de compra más selectivas y orientadas al valor. Esto convierte los datos del cliente en un activo estratégico para impulsar la competitividad empresarial.
Para mejorar el posicionamiento, los retailers están centrando las estrategias en ajustar la propuesta comercial, optimizar precios, mejorar la eficiencia de los canales de distribución y perfeccionar las tácticas promocionales, al tiempo que se adaptan al creciente protagonismo del comercio electrónico.
Con el objetivo de reforzar la competitividad y adaptarse a un mercado dinámico, los minoristas están incrementando las inversiones en tecnologías que actúan como motor de transformación y proporcionan un ROI positivo. Algunas de ellas son la inteligencia artificial y el machine learning para anticipar la demanda, la automatización de procesos para garantizar el cumplimiento normativo, el retail media como fuente alternativa de ingresos, y el análisis predictivo de devoluciones para minimizar las pérdidas y maximizar los márgenes. En conjunto, estas soluciones consolidan la innovación tecnológica como palanca para potenciar la eficiencia operativa, la productividad, la rentabilidad y la resiliencia empresarial.
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