El teletrabajo mitiga el síndrome posvacacional

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El síndrome posvacacional, también denominado estrés o depresión posvacacional, es una de las consecuencias directas y más evidentes del fin de la temporada estival. Aunque son muchos quienes manifiestan sus síntomas a finales del mes de agosto, este no alcanza el pico máximo de casos hasta comienzos de septiembre. Una fecha en la que se convierte en el tema protagonista, tanto de las conversaciones entre compañeros de trabajo como de los medios de comunicación que abren sus informativos y copan sus cabeceras con llamativos titulares acerca de esta cuestión.

 

Sin embargo, el mal llamado por algunos “síndrome del día siguiente” debe considerarse un serio aviso sobre el estado de salud del trabajador y su situación ocupacional. En este sentido, es responsabilidad de las organizaciones el adoptar medidas destinadas a fomentar y garantizar el bienestar de los trabajadores, limitando así la irrupción de posibles complicaciones derivadas del síndrome posvacacional.

 

El teletrabajo o el trabajo híbrido se revelan como posibles soluciones para atenuar los efectos de este síndrome y flexibilizar las condiciones laborales, garantizando así una vuelta al trabajo más llevadera. Si quiere conocer qué es el síndrome posvacacional, sus principales síntomas y cómo el teletrabajo puede contribuir a minimizar su impacto, no se pierda este artículo donde le contamos todas las claves.

 

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Síndrome posvacacional

Adaptarse nuevamente a la rutina tras las vacaciones, especialmente tras los meses de verano, puede ser un factor desencadenante de numerosos síntomas como la fatiga, insomnio, ansiedad y estrés. Si a esto le sumamos el número de trabajadores que durante este año han tenido que reincorporase presencialmente a su puesto de trabajo a tiempo completo, parece que este mes de septiembre se va a hacer cuesta arriba para muchos.

 

El temido síndrome posvacacional se define, según una publicación académica realizada para Elsevier, por J.A. Flórez Lozano, del departamento de Medicina, de la Universidad de Oviedo (España) como una “reactividad psicológica caracterizada por hastío, cansancio, desencanto, inhibición, anhedonia, tristeza, malestar general, ansiedad, fobia social, etc.”. Un problema de tipo “transitorio que puede realmente convertirse en algo más preocupante” si persiste en el tiempo, subraya la publicación.

 

Por tanto, todo individuo precisa de un periodo de adaptación al cambio, tanto si este supone transitar de un periodo de menor a mayor actividad, como a la inversa. En el primero de los casos, encontramos situaciones como el regreso a las aulas o al trabajo, así como todas aquellas reincorporaciones tras una baja por maternidad o paternidad y, también, por enfermedad prolongada. En cambio, en lo que respecta al segundo tipo de casos, nos referimos al síndrome de estrés vacacional o depresión de la tumbona, a todos aquellos cambios de ritmo en la actividad que suponen dejar de lado la rutina diaria, principalmente laboral o académica, para descansar durante el periodo correspondiente a las vacaciones estivales.

 

Si nos detenemos en analizar la sintomatología ligada al síndrome posvacacional, según recoge el libro ¿Por qué trabajamos?: El trabajo entre el estrés y la felicidad, de Francisco Alonso Fernández, esta se puede jerarquizar bajo dos niveles. Un nivel leve de “frecuencia avasalladora”, el cual afecta casi al 20% de la población trabajadora en forma de malestar físico, cefaleas, molestias corporales difusas, o trastornos de conducta, en la versión de irritabilidad/cólera o en la de temor/ansiedad. En cambio, el nivel intermedio, aunque tiene un menor nivel de incidencia sobre la población laboral (3%), presenta una sintomatología equiparable a una depresión parcial leve, focalizada en la anergia o falta de impulsos y en la ritmopatía, con falta de apetito y trastorno del sueño.

 

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¿Cómo prevenir la aparición del síndrome posvacacional?

Aunque el síndrome posvacacional se trata de un cuadro benigno y transitorio, las empresas deben adoptar medidas ante este tipo de avisos que afectan a la salud de los trabajadores. Revisar la situación ocupacional y adoptar medidas encaminadas a una mejor protección, frente a la irrupción de posibles complicaciones, deben primar a la hora de velar por la salud del trabajador. Entre los medios disponibles para poder facilitar o asegurar una reincorporación al puesto de trabajo sin dificultades podemos distinguir entre:

 

1.Disfrute del periodo de descanso estival de forma equilibrada y sana

Esto suponer mantener una dieta equilibrada, limitando la ingesta de azúcares, alcohol y cafeína. El alcohol actúa como un depresor del sistema nervioso central, ralentizando su actividad y, además, puede agudizar los síntomas del síndrome posvacacional. Por su parte, la cafeína, presente en el café y otras bebidas, es un estimulante que contribuye a incrementar la sensación de estrés o ansiedad, al igual que ocurre en el caso del azúcar. Limitar el consumo de estas sustancias y, en cambio, apostar por la práctica de actividades deportivas es más que recomendable, ya que ayuda a liberar endorfinas que proporcionan sensación de plenitud y bienestar en el organismo.

 

2.Adaptación al trabajo de un modo gradual

Los expertos recomiendan disponer de un par de días libres antes de reincorporarse al puesto de trabajo. Así el trabajador puede prepararse mentalmente para la vuelta a la rutina asociada con su vida laboral y poner todo en orden tras su vuelta de las vacaciones. En este sentido, el teletrabajo puede convertirse en un gran aliado a la hora de reducir los efectos del síndrome posvacacional. La flexibilidad laboral que aporta, junto con una mejor conciliación de la vida familiar y personal, y un menor estrés son beneficios que repercuten en un incremento del bienestar mental y físico del trabajador. Esto es debido a que el empleado puede desempeñar su actividad profesional desde casa, en un entorno seguro y que le proporciona bienestar emocional, con una mayor libertad horaria que le permite equilibrar con éxito su vida profesional y personal.

 

3.Pautas preventivas

El adecuado cumplimiento de una serie de pautas preventivas individuales basadas en un plan de vida activo y regular, una relación comunicativa suficiente con los demás y mantener una rutina de sueño adecuada son vitales para minimizar los efectos del síndrome posvacacional. A ello se suma la recomendación realizada por muchos expertos que animan a limitar los días de vacaciones, como una posible solución para reducir el síndrome posvacacional. Así, lo aconsejable sería que el trabajador dividiera las vacaciones en periodos de aproximadamente 10 días, y no disfrutara de periodos vacacionales demasiado largos, como un mes completo, que contribuyen a aumentar la sintomatología de este trastorno.

 

 

El teletrabajo: una posible solución contra el síndrome posvacacional

La pandemia derivada del COVID-19 obligó a muchas empresas a acelerar su proceso de digitalización. Una carrera contrarreloj por encontrar soluciones tecnológicas que posibilitaran la creación de entornos de trabajo 100% digitales, facilitando el desempeño de la actividad profesional en remoto, y con un alto grado de personalización.

 

Sin embargo, con el paso del tiempo el “boom” del teletrabajo se ha desinflado en algunos casos, a medida que los gobiernos y las empresas han reducido las restricciones en los centros de trabajo; mientras que en otros ha tomado impulso como en Portugal, donde el gobierno quiere convertir al país en la meca del trabajo en remoto.

 

En el caso particular de Europa y según un estudio publicado por el Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y de la SI (ONTSI), a medida que se han eliminado las restricciones más severas contra la COVID-19, ha habido países que han aumentado el número medio de horas semanales destinadas al teletrabajo. Así, durante 2021, el número medio de horas creció en Austria (12,5%), Chipre (12%), Dinamarca (12,3%), Eslovaquia (10,6%), Estonia (15,3%), Finlandia (19,7%), Francia (18,6%), Grecia (10%), Letonia (14,9%), Lituania (16,4), Malta (14,7%), Países Bajos (19,6%), Polonia (15,9%), Portugal (17,3%) y Rumanía (11,2%), con respecto al año anterior. En cambio, otros países han experimentado una tímida reducción del número medio de horas (no supera el 4%), como es el caso de Alemania (12,4%), Austria (12,5%), Suecia (14,1%) Italia (15,3%), Bélgica (12,3%), Luxemburgo (21%) y España (15,1%).

 

Por otra parte, y según el estudio Remote Work in Western Europe realizado por The Adecco Group, el número de ofertas de empleo que incluyeron el término “teletrabajo” durante 2021, se disparó en comparación con 2019. Este estudio canaliza el efecto que la pandemia ha tenido en el teletrabajo, concretamente, sobre las ofertas de empleo online publicadas en seis países de Europa occidental: Alemania, Países Bajos, Francia, Reino Unido, España y Italia. Entre las conclusiones recogidas en el documento se destaca cómo en los seis países analizados, el número de ofertas de empleo que incluyeron la palabra “teletrabajo” creció un 126%, durante el período comprendido entre mayo de 2020 y abril de 2021, con respecto al año anterior. Además, el informe estima que, alrededor del 36% de los trabajos, se pueden realizar de forma totalmente remota, frente al 64% restante que permiten la modalidad híbrida.

 

Todas estas cifras demuestran que el teletrabajo es una tendencia al alza, ante un mercado laboral que demanda mayor flexibilidad a las empresas, así como entornos laborales más inclusivos y un incremento de sus capacidades digitales. Tanto es así que, según el informe 2021 Hopes & Fears Survey elaborado por la consultora internacional PricewaterhouseCoopers (PwC) que recoge la opinión de 32.500 trabajadores de 19 países, el 72% apuesta por una combinación de trabajo presencial y virtual. Además, el informe subraya que el 72% de los encuestados, los cuales han trabajado a distancia durante la pandemia, prefieren una forma de trabajo híbrida, frente al 9% que apuesta por una forma totalmente presencial.

 

En definitiva, todo hace pensar que en los próximos años las compañías, instituciones y organismos, tanto públicos como privados, deberán apostar por fórmulas de trabajo más flexibles que potencien el teletrabajo y una menor rigidez horaria. Dos cuestiones que requieren de la implementación de tecnologías, como las plataformas de transformación digital, que permiten crear espacios de trabajo digitales, destinados a promover la colaboración y el trabajo en equipo, así como el aumento de la productividad de los empleados.

 

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